sábado, 14 de enero de 2023

Nomofobia, ‘fomo’ y otras nuevas fobias tecnológicas

 Nomofobia, ‘fomo’ y otras nuevas fobias tecnológicas

Si bien la era tecnológica ha traído beneficios, con ella  también ha llegado una serie de comportamientos de ansiedad y dependencia.


¿Se desespera si pasa mucho tiempo lejos del celular? ¿Le resulta frustrante o deprimente cuando los contactos no interactúan con las publicaciones hechas en redes sociales? ¿Siente que su celular vibra o suena, y en realidad no es así?

Si ha experimentado estos comportamientos repetitivamente, quizás esté frente a una de las nuevas conductas de ansiedad que han llegado de la mano de la era tecnológica.

Se trata de nuevos casos que están siendo estudiados, y entre ellos destaca el miedo a salir de casa sin el celular, denominado como nomofobia, afirma el médico psiquiatra Guillermo Rodríguez Cárdenas.

Al menos la mitad de la población padece de este síndrome y no lo sabe, estima.

También está el “fomo”, de la expresión fear of missing out, o, en español, “miedo a perderse de lo que está pasando”. En este caso, perderse lo que ocurre en el universo de las redes sociales.

Este concepto ha ganado popularidad en los recientes años, según los estudios realizados por el pionero en este tema Andrew Przybylski, investigador del Oxford Internet Institute.

De acuerdo con los resultados de sus investigaciones, el “fomo” se describe como “la sensación de malestar que se siente al ser consciente de que otras personas están realizando actividades agradables y uno no forma parte de ello”.

En este listado de manifestaciones por causa de la tecnología, también está la depresión por redes sociales, que se puede presentar porque los contactos de una persona no interactúan o responden a las publicaciones que esta realiza. Por ejemplo, si sube una foto y no obtiene muchos likes, ilustra la psicóloga Yadira Bernal.

Hoy día también hay quienes han sufrido situaciones que expertos han denominado como la “llamada imaginaria” o “efecto Google”. La primera corresponde a que la persona está tan pendiente de su celular que sueña con que este ha sonado o vibrado y la segunda hace referencia a la tendencia de olvidar información por estar acostumbrados a buscar lo que desea en internet.

Estos casos no están tipificados como trastornos en los manuales de diagnóstico de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aclara el psicólogo Ricardo Turner, de la Clínica Psicológica de la Universidad de Panamá.

Aunque la OMS sí ha estimado que una de cada cuatro personas en el mundo puede sufrir trastornos de la conducta relacionados con las nuevas adicciones.

TECNOLOGÍA QUE APRISIONA 

La evolución tecnológica y la popularización de internet han traído infinidad de ventajas para la vida cotidiana. La otra cara de la moneda, en tanto, es que también han ocasionado que algunas personas sean dependientes de estas herramientas.

Por esta situación han surgido comportamientos como el “fomo” (fear of missing out), la nomofobia, el efecto Google y la llamada o vibración imaginaria, por mencionar algunas.

INDICADORES

En el “fomo”, la persona vive con la ansiedad eterna de que están pasando muchas cosas en las redes sociales y no puede prestar atención a todas, explica Guillermo Rodríguez Cárdenas, médico psiquiatra.

Además, siente que otras personas se están divirtiendo a lo grande cuando ven sus fotos en Facebook, Instagram y Twitter, mientras ellos están bajo una montaña de mucho “hacer nada”.

Revisan compulsivamente el teléfono o la tableta para saber de una notificación, ya sea llamada perdida o mensaje no contestado.

La sensación de angustia aumenta en los lugares donde no puede usarse el teléfono móvil como bancos, cines, teatros, aviones, entre otros, asegura María Silvia Amaya, psiquiatra de niños y adolescentes.

“Se presenta con más frecuencia en las personas entre los 18 y 33 años”, dice Rodríguez Cárdenas.

Otro de los síndromes que viven muchos en la actualidad es la nomofobia, término que es una abreviatura de la expresión inglesa no-mobile-phone phobia.

De solo pensar que no tienen el celular por unos minutos, así como el no estar conectados, les genera taquicardia, un claro signo de una dependencia, reitera el psicólogo Aristides De Ycaza.

La persona experimenta ansiedad, dificultad para concentrarse, irritabilidad, inquietud y sensación de inseguridad, dice Amaya.

Los nomofóbicos tienden a regresar en busca del teléfono sin importar la distancia recorrida, manipulan su dispositivo móvil en reuniones, en la escuela, universidad y hasta en el baño.

Pueden olvidar todo: llaves, auto, apuntes, accesorios (menos el celular), y al igual que los adictos, requieren salir de los lugares que lo prohíben para revisarlo.

La nomofobia es más recurrente en mujeres, porque su estructura cerebral se caracteriza por una mayor necesidad afectiva y de comunicación que los hombres, y entre los adolescentes por su inmadurez y dificultad en el manejo de los impulsos.

Estudios han revelado que el 70% de las mujeres reconoce tener pánico a perder su celular frente al 61% de los hombres, recuerda Rodríguez Cárdenas.

Por otro lado, aquellas personas que están habituadas a los teléfonos también pueden presentar lo que ha sido llamado por los expertos como la vibración o llamada fantasma.

¿Cómo se manifiesta? Cuando creen que su celular ha sonado o vibrado sin que haya ocurrido. Estas raras sensaciones se presentan porque el cerebro empieza a vincular el celular con cualquier otro impulso, explica la psicóloga Yadira Bernal.

Según la especialista, aproximadamente un 70% y 80% de los usuarios de teléfonos móviles ha percibido esta conducta en mayor o menor medida.

Entre estos síndromes también está el efecto Google, que es cuando las personas tienden a olvidar cualquier información por estar acostumbradas a buscar todo en la red.

Bernal comenta que ese fenómeno irá aumentando en la medida en que se siga guardando información, incluso personal en los dispositivos tecnológicos.

Por lo general, estos individuos saben ciertos datos, sin embargo, son incapaces de recordarlos y recurren a una búsqueda en internet.

EFECTOS

Las consecuencias de padecer uno de estos fenómenos pueden ser materiales, físicas, sociales y afectivas.

Se incluye descenso en el rendimiento académico y laboral, aumento de los niveles de estrés y ansiedad, menciona Amaya.

También pueden ocasionar problemas en las relaciones sociales, familiares y de pareja, pues el estar pendiente del teléfono celular o las redes sociales hace que la persona descuide e, incluso, abandone el disfrutar el tiempo con otros para estar “conectado”, dice Rodríguez Cárdenas.

A largo plazo se puede generar un aislamiento social y afectivo del mundo real.

Altera los hábitos de sueño, ocasiona daños en la columna y en el cuello, en los músculos y en las articulaciones de las manos y en la visión, añade Amaya.

Además, de acuerdo con las estadísticas de la Policía Nacional, el 25% de los accidentes de tránsito se da a causa del uso de celular mientras conduce.

Por otro lado, según el índice global de tecnología de la información, Panamá está en el cuarto lugar de penetración de telefonía en el mundo, lo que lo convierte en un país altamente consumidor.

En el país existen 6 millones 946 mil 636 líneas de celulares activas, registra la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos. La clave no está en evitar el uso de las herramientas tecnológicas, sino en usarlas de forma adecuada y velar por una educación que comprenda tanto los aspectos positivos de las nuevas tecnologías como los usos indebidos y patológicos, aconsejan.

https://www.prensa.com/salud_y_ciencia/Nomofobia-fomo-nuevas-fobias-tecnologicas_0_4494300618.html


jueves, 13 de octubre de 2022

Los psiquiatras enfrentan dificultades en hospitales de Panamá

Los psiquiatras enfrentan dificultades en hospitales de Panamá 


Estos especialistas estudian durante 12 años para poder atender las enfermedades nerviosas de los panameños. En nuestro país las cinco enfermedades mentales más frecuentes atendidas por los galenos son: depresión y ansiedad, adicciones y estrés.


Karoline Santana | Lun, 10/06/2019 - 09:48 

La psiquiatría es la carrera que se dedicada al estudio de los trastornos mentales de la persona con origen genético o neurológico con el objetivo de prevenir, evaluar, diagnosticar, tratar, rehabilitar y asegurar la autonomía y la adaptación del individuo a las condiciones de su existencia. Pero, ¿En Panamá existe suficiente cantidad de doctores? 

Carrera con problemas:


El director de Admisión de la Universidad de Panamá (UP) Ricardo Tuner contó que cada año la medicina general es una de las carreras que mayor matrícula tiene el centro de estudio. El médico psiquiatra de la Clínica San Luis, Guillermo Rodríguez, contó que los especialistas enfrentan problemas al momento de ejercer la profesión. 

Y es que, quienes trabajan en la Caja del Seguro Social o el Ministerio de Salud tienen como principales problemas: la falta de medicamentos, no hay suficiente salas de operación, tampoco existe la conciencia en los directores médicos por brindar el apoyo a la psiquiatría (los doctores no están en todos los hospitales provinciales) y no nombran a suficientes expertos. Mientras, en los hospitales privados, doctores y público se han quejado porque no les permiten hospitalizar a pacientes que están en crisis de psiquiatría grande. 

 En Panamá existe la Sociedad Panameña de Psiquiatría, en la que los miembros hacen reuniones cada cierto tiempo, pero inscribirse al gremio no es obligatorio. Rodríguez contó que en el país sus colegas trabajan por partes iguales, en las instituciones públicas como privadas.



domingo, 27 de septiembre de 2015

¿Cómo lograr que los niños duerman solos?

¿Cómo lograr que los niños duerman solos?


Redacción digital
online@laestrella.com.pa

Sabemos lo que cuesta hacer que los niños duerman solos, principalmente cuando han adquirido el mal hábito de dormirse con los padres. Sacarlos de la cama será bastante difícil y demostrarán su capricho todas las noches.

La paciencia y la constancia son las armas principales que debemos considerar en el proceso para lograr que los niños duerman solos.

Para lograr este hábito, lo ideal es que los niños comiencen a dormir solos desde muy pequeños. Primero en la cuna y cuando cumpla un año o los 18 meses, pasarlo a la cama. De esa forma, no sentirá un gran cambio, que sí siente cuando ha dormido hasta esa edad en la cuna o en el dormitorio de los padres.

Los siguientes consejos pueden ser de gran ayuda para cuando deseamos que el niño duerma solo en su propia habitación.

-El niño desea despertarse en el mismo lugar en el que se durmió, por esa razón, lo mejor es que se duerma directamente en su cama.

-Acompañar a nuestros hijos a dormir es un momento hermoso para compartir con ellos cuentos, canciones y caricias. Llevar a cabo esta rutina antes de dormirse, tranquiliza al niño y lo va preparando para descansar. Todas estas acciones deben realizarse de manera tranquila para no excitarlo.

-De ser necesario, durante los primeros tiempos se puede dejar encendida una luz suave dentro de la habitación, de esta manera, si se despierta, podrá reconocer inmediatamente el lugar donde se encuentra y no sentirá temor.

Estos consejos, junto con amor y paciencia, lograrán que en poco tiempo sus niños puedan dormir solos, un hábito importante para lograr una correcta maduración en ellos.

Jubilarse alivia el cansancio y previene la depresión

Jubilarse alivia el cansancio y previene la depresión


Muchos hombres y mujeres temen el momento de la jubilación pero esta etapa de la vida resulta muy buena para su estado de ánimo. Jubilarse disminuye la fatiga mental y física así como los síntomas de la depresión.

A dichas conclusiones llegó un estudio realizado por la Universidad de Estocolmo (Suecia). Los autores aclararon que, sin embargo, jubilarse no disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes y las patologías del corazón.

"Si el trabajo cansa a los empleados de mayor edad, la jubilación podría eliminar esta causa de fatiga y por lo tanto aliviarla. Además, el retiro promueve las actividades estimulantes como el ejercicio físico", dijeron los autores.
CANSANCIO DE LA EDAD
Hugo Westerlund, el autor principal, trabajó con 11.246 hombres y 2.858 mujeres durante 14 años, es decir 7 años antes y 7 años después de su jubilación. El 89% de los voluntarios estaba casado y ya se había jubilado a la edad de 64 años. La gran mayoría de ellos participaba en trabajos de nivel alto y medio.
Los investigadores notaron, entre otras cosas, que el 25% de los participantes mostró síntomas de depresión un año antes de jubilarse y el 7% desarrolló una enfermedad respiratoria, cardiopatía o accidente cerebrovascular.
Westerlund subrayó que la jubilación se asocia a un descenso en el cansancio físico y mental y a una disminución en los síntomas de la depresión. Por el contrario, dejar de trabajar no se asocia con cambios en el desarrollo de las enfermedades crónicas, cuya incidencia se asocia a la edad.
"La fatiga puede ser una razón detrás del retiro temprano del mercado laboral y del descenso en la productividad. Un rediseño de la forma de trabajo, las intervenciones de salud o ambos métodos al mismo tiempo permitirían que más adultos mayores continúen trabajando con plena salud".
(con información de www.neomundo.com.ar)

El Ejercicio Físico Previene la Depresión


¿Cuántas investigaciones hacen falta para convencer a una persona de que el ejercicio físico moderado evita o aplaca estados depresivos?
Pues bien, el último número de la revista American Journal of Preventive Medicine publica un artículo de un estudio realizado por la Universidad de Toronto, en Canadá.


Un grupo de profesores de la universidad canadiense, han efectuado la recopilación sobre 26 años de investigación científica, en la cual se concluye que realizar niveles moderados de actividad física, como por ejemplo caminar 30 minutos al día, puede prevenir o aliviar la depresión a largo plazo, sin importar la edad.

La búsqueda se llevó a cabo durante el año 2012 en las siguientes bases de datos: Medline, Embase, PubMed, SportDiscus y PsycInfo.



El sudor y los neurotransmisores

El sudor y el ejercicio físico hacen que la gente se sienta bien.  Nuestras mentes y nuestros cuerpos están programados para sentirse bien cuando hacemos ejercicios. Se trata de un diseño biológico necesario para nuestra supervivencia.  Todo lo que los seres humanos necesitamos para sobrevivir: comida, agua, dormir, relaciones sexuales, relaciones sociales y ejercicio físico, están diseñados para liberar una cascada de neurotransmisores gratificantes, que es lo que hace que volvamos por más.  La mayoría de la gente que hace ejercicios, tiene una rutina preestablecida, un régimen de entrenamiento, esto es por lo  bien que se sienten los seres humanos después de un entrenamiento. Sudor es igual a felicidad, es un hecho neuro-biológico universal.



El ejercicio físico y la depresión

Dada la altísima prevalencia de depresión en el mundo moderno, se necesitan más estudios para identificar todos los factores que causan y que podrían prevenir la depresión. Cada vez más, la actividad física está siendo reconocida como una herramienta eficaz para el tratamiento y la prevención de este mal.

Después de un exhaustivo proceso de selección, los investigadores se decantaron por 25 estudios, dada la alta calidad metodológica de cada uno y porque además, ninguno de ellos está relacionado entre sí.
Entre los 25 estudios finales, hay más de 6300 seguimientos a individuos adultos de amos sexos y de prácticamente todas las edades.
  
Una de las conclusiones más importantes que se halló, es que en prácticamente todos los estudios señalaban que incluso en niveles muy moderados de actividad física (bastaría con caminar unos 30 minutos al día) para prevenir futuros episodios de depresión.
Por otra parte, el ejercicio moderado podría reemplazar a costosos medicamentos con efectos secundarios.

Desde la perspectiva de la salud pública, la promoción de la actividad física es una estrategia de salud mental valiosa. Promover el ejercicio podría reducir el riesgo de las repercusiones personales, sociales y económicas de la depresión.

En los últimos tiempos, los expertos en salud mental están buscando distintas formas de tratar la depresión sin medicamentos (que por otra parte, la mayoría de ellos son muy caros).

Los especialistas aseguran que: “Más que nunca necesitamos una estrategia de prevención, tenemos que buscar el enfoque y la manera de resguardar a las personas de la depresión, antes que ésta se produzca.”


Recomendación final

Los autores de esta recopilación concluyen que el ejercicio físico definitivamente vale la pena. Si ya lo practicas, debes sostenerlo. Si en cambio, no eres físicamente activo, deberías iniciar una rutina, aunque más no sea caminar media hora todos los días que puedas.
Recuerda que la mayoría de los especialistas señalan a la depresión, como la gran pandemia del siglo XXI.